Los arándanos son frutos ricos en nutrientes.
Los arándanos, como cualquier otro alimento, tiene muchas ventajas y bondades para nuestro cuerpo; sin embargo, consumirlos de forma excesiva puede no ser la mejor idea para mantenerse en línea.
La cantidad de arándanos que recomiendan comer la mayoría de sitios especializados en salud es de no más de 150 gramos (lo que equivale a una taza).
Si consumes dicha cantidad de frutos no debe haber ningún riesgo; no obstante, te recomendamos consultar a un nutriólogo especialista para que te asigne las porciones adecuadas de acuerdo a tu peso.
Si tienes una dieta equilibrada y en ella se encuentran los arándanos, tendrás acceso a una buena cantidad de beneficios para la salud de los que te contamos a continuación.
Uno de sus principales atributos es su alto contenido de antioxidantes, especialmente antocianinas, que les dan su característico color azul o morado.
Estos antioxidantes ayudan a combatir los radicales libres en el cuerpo, reduciendo el estrés oxidativo y promoviendo la salud celular.
Además, el consumo de arándanos está asociado con varios beneficios para la salud, por ejemplo, ayuda a la la salud del corazón.
Estudios sugieren que incluir arándanos en la dieta puede contribuir a la reducción de la presión arterial y los niveles de colesterol LDL o “malo”, al tiempo que mejora la función de las arterias, factores todos ellos clave en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
De igual forma, mejora la función cognitiva, pues se ha observado que el consumo regular de arándanos puede tener efectos positivos en la función del cerebro, mejorando la memoria y retrasando la disminución cognitiva asociada con el envejecimiento.
También, ayuda a la salud del tracto urinario, pues los arándanos son conocidos por su capacidad para prevenir infecciones del tracto urinario (ITU), especialmente en mujeres.
Esto se atribuye a la presencia de proantocianidinas, que impiden la adhesión de bacterias como E. coli a las paredes del tracto urinario.
Los arándanos son excelentes aliados para el control de la azúcar en la sangre, pues aunque contienen azúcares naturales, mantienen un índice glucémico bajo y pueden ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y el control glucémico, lo cual es beneficioso para prevenir y manejar la diabetes tipo 2.
Consumir arándanos de forma correcta también te ayudarán a la buena digestión, pues son ricos en fibras y agua, el consumo de arándanos favorece el tránsito intestinal, ayudando a prevenir el estreñimiento y promoviendo la salud digestiva.
Finalmente, hablemos de sus beneficios para la piel.
Los arándanos tienen un alto contenido de vitaminas C y E, junto con otros antioxidantes, los arándanos pueden ayudar a proteger la piel contra el daño causado por el sol, la contaminación y otros factores ambientales, promoviendo una piel más saludable.
Incluir arándanos en la dieta es una deliciosa manera de aprovechar sus múltiples beneficios para la salud.
Se pueden consumir frescos, secos, congelados o en forma de jugos y smoothies, haciéndolos extremadamente versátiles en su uso culinario.