Los helados son un tentempié refrescante que ayudan a soportar las altas temperaturas estivales. Frente a las poco saludables opciones tradicionales, una alternativa eficaz es preparar helados caseros con frutas como la sandía o el melón. Su alto contenido en agua y su bajo índice calórico hacen de los helados un aperitivo mucho más ligero, sin azúcares añadidos y con alto valor nutricional. Uno de los errores que cometemos, aunque no sea garrafal, es el de agregar nata a esta elaboración. Al hacer una crema de melón nunca le pondría nata porque buscamos que sea un plato refrescante y el láctico no es lo más apropiado e incluso puede llegar a cortarse cuando lo mezclamos todo con las varillas eléctricas. En su lugar, este cocinero recomienda añadirle un chorrito de jerez o un punto de vinagre de manzana y un poco de menta triturada para darle alegría. El pastelero Eric Ortuño, propietario de la tienda-escuela L’Atelier de Barcelona, tampoco aboga por ponerle nata al helado de melón, porque enmascara el sabor de la fruta, la engrasa y le quita frescor. Este experto prefiere hacer un almíbar con medio litro de agua y 200 gramos de azúcar y añadirlo a medio litro de melón bien triturado con una hierba aromatizante como la María Luisa. A la hora de preparar un helado o crema casera de melón, podemos aprovechar una pieza bastante madura, que no escogeríamos para consumir sola y en fresco. En cuanto a las variedades, el Cantaloupe destaca por su sabroso dulzor natural.